división celular

Fecundación in vitro: claves para mejorar nuestra estrategia terapéutica

Dirección: Juan José Espinós Gómez

La fecundación in vitro (FIV) se ha convertido en la principal opción terapéutica para la mayoría de parejas estériles que desean una gestación y para un gran número de mujeres sin pareja masculina. Aunque su esencia sigue siendo la misma, la de fecundar en un laboratorio un ovocito para obtener un embrión que podamos transferir al útero, hoy en día, existen muchas formas de hacer una FIV. Estas se han ido forjando de acuerdo con los continuos avances en todos los aspectos relacionados con el proceso, y con la intención de que se adaptasen a las preferencias y características de cada mujer o pareja. Aunque el sentimiento general, tanto el de la mayoría de los usuarios como el de muchos profesionales de la reproducción, es que la FIV es altamente eficiente,lo cierto es que la situación es justo la contraria. Como demuestran diferentes estudios, se necesita un gran número de ovocitos para conseguir un recién nacido vivo, incluso en las situaciones más ventajosas como podría ser el caso de la ovodonación. Hasta qué punto nos encontramos ante una cuestión de mala calidad intrínseca ovocitaria o de una gestión insuficiente de todos los procesos que rodean la generación de embriones y su procesamiento sigue siendo el caballo de batalla.

La aneuploidia ovocitaria es el principal factor limitante, y el incremento progresivo de la edad en la que se busca la gestación su razón más determinante. No obstante, el hecho de que, a una misma edad, distintos centros de reproducción asistida presenten tasas de aneuploidias dispares (con diferencias de hasta un 40 %) o que, incluso transfiriendo embriones euploides, entre un 30 y un 40 % no se implanten nos debe hacer reflexionar sobre el protagonismo de otros efectores. Su identificación podría dar lugar a una medicina reproductiva más personalizada, que ofreciese respuestas diferentes adaptadas al perfil de cada individuo o pareja, dejando atrás el concepto de «FIV estándar» para pasar a una «FIV a la carta». Ello no va a resultar sencillo, ya que, en muchos casos, las diferencias son sutiles, y su identificación solo será posible mediante el estudio de un gran número de individuos y situaciones diversas.

La medicina personalizada pasa, entonces, por disponer de «marcadores» que puedan identificar situaciones específicas, independientemente de su naturaleza, ya sean demográficos, clínicos, bioquímicos, genéticos, medioambientales, etc. No obstante, todos ellos han de cumplir las mismas premisas: han de poder ser cuantificables, sensibles y específicos en la identificación, reproducibles en diferentes situaciones y poblaciones y disponer de validez y utilidad clínicas. Algunos ya se han utilizado desde hace décadas, como la edad, el índice de masa corporal, la etiología de la esterilidad o los resultados de un ciclo previo de FIV (número de ovocitos, tasas de fecundación, tasas de implantación, etc.). Otros, como la hormona antimülleriana, el recuento de folículos antrales, los marcadores hormonales (los niveles de progesterona en la fase folicular tardía y lútea temprana) o el test de receptividad endometrial (ERA), se han introducido recientemente y están aún en fase de consolidación. Y, para un futuro no muy lejano, tendremos a nuestra disposición los marcadores genéticos, de los que ya comienza a existir evidencia en torno a trastornos específicos como la endometriosis, el fallo ovárico precoz o el síndrome del ovario poliquístico, entre otras alteraciones.

Esta monografía constituye una actualización crítica de algunos de los marcadores que ya están disponibles en la actualidad, su importancia en el proceso reproductivo y el impacto terapéutico que conllevan. Especialistas en reproducción de prestigio en nuestro país expondrán y analizarán la evidencia disponible relacionada con la respuesta ovárica a la estimulación, con la calidad ovocitaria y con la implantación, todos ellos considerados procesos claves y determinantes del resultado final de la FIV.

CAPÍTULO 1
Importancia del factor ovárico en el éxito de la fecundaciónin vitro
Luis Martínez Navarro, Bárbara Romero Guadix y Luis Martínez-Granados

CAPÍTULO 2
Farmacogenética: papel de los polimorfismos de los receptores de la hormona foliculoestimulante y la hormona luteinizante
Joaquín Llácer Aparicio, Belén Lledó Bosch y Rafael Bernabéu Pérez

CAPÍTULO 3
Hormona antimülleriana
Ana Polo Ramos

CAPÍTULO 4
Recuento de folículos antrales
Luis Rodríguez-Tabernero Martín

CAPÍTULO 5
Hábitos de vida y reproducción
Javier Herrero Zapata, María Cruz Palomino y Antonio Requena Miranda

CAPÍTULO 6
Edad e índice de masa corporal
José Bellver Pradas

CAPÍTULO 7
Factores endocrinos: vitamina D, tiroides y metabolismo glucídico
Juan Fontes Jiménez, Valentina Di Girolamo y Macarena Ríos Lorenzo

CAPÍTULO 8
Estrés oxidativo y reproducción asistida
Roberto Matorras Weinig, Lucía Laínz Palacio, José Ignacio Ruiz-Sanz y M.ª Begoña Ruiz-Larrea

CAPÍTULO 9
Marcadores hormonales en la fase folicular y en la fase lútea
Elena Labarta Demur

CAPÍTULO 10
Patología orgánica uterina y fertilidad
Isidoro Bruna Catalán y Enrique Moratalla Bartolomé

CAPÍTULO 11
Contractilidad uterina y su importancia en el momento de la transferencia
Buenaventura Coroleu Lletget, Manuel Álvarez Almodóvar, Francisca Martínez San Andrés y Pedro N. Barri Ragué

CAPÍTULO 12
Receptividad endometrial
María Ruiz-Alonso y Xavier Santamaria Costa

CAPÍTULO 13
Inmunología y su papel en la reproducción humana
Diana Alecsandru y Juan Antonio García Velasco